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27 mars

Preparándome

En esta etapa de mi vida en la que se aproxima la hora en decidir casi de manera definitiva lo que será de mi existencia por los próximos años me pongo a pensar  en las personas de las que deseo rodearme, aquellas a quienes puedes confiar tus deseos y planes sin verme traicionada. Cavilo con estas ideas porque no voy a cerrar los ojos y fingir que no sé cuál es la realidad de mi país, el empleo es poco y mal pagado, nepotismo y corrupción, discriminación sexual, y la lista es larga.

 

Confío en mi capacidad, creo que quien quiere algo lo consigue pero me baso más en cómo llegar a la meta y con qué métodos. Prefiero irme más lento, y no como los cínicos llaman de la “manera fácil”. El mundo se convierte más en un ente devorador de personalidades, captador sólo de montos monetarios y se olvida de lo que realmente importa: las personas y su intelecto.

 

Siento que en las escuelas se crea un modelo de alumno robotizado, sin reacciones o voluntad. Te venden la idea de que la verdadera realización se compra en franquicias o concesionarias. Un buen trabajador es aquel que no causa problemas a la fábrica (problemas = pensamiento independiente) y te conformas con un puesto de 12 horas diarias en una transnacional que te hacer el honor de invitarte a formar parte de sus filas, ahhh…y dispuesto a trabajar bajo presión y sueldo según aptitudes; sabiendo que para los empleadores no eres más que un ‘gato’.

 

Hablo de esto desde la perspectiva de una mujer de 23 años en edad laboral, perteneciente a la clase media de la que se espera que haga todo y no pida remuneración porque tiene el privilegio de vivir en un país de millones de miserables.

24 mars

Los buenos laguneros

Una y otra vez, a cada convivencia amistosa y familiar, veo que salta un obsesivo tema de conversación: mientras en otras partes hay una clara disposición política y social hacia el orden y el aseo, en La Laguna tenemos la anómala costumbre de esforzarnos por parecer, digámoslo suavemente, para no ofendernos, mugrosos. Caray, qué ciudades tan puercas, qué ciudadanos tan tiradores de cuanto frasco, bolsa de papitas, caja de cigarros, lata de refresco, bolsa de supermercado, escoria de comida chatarra y demás nos llega a las manos. Somos incapaces —me incluyo como el imperdonable marrano que soy, para que vean que hay autocrítica— de buscar un basurero, de guardar la mugre cierto rato mientras vamos en el coche. Es un espectáculo desolador, por ello, ver nuestras calles eternamente invadidas de inmundicia, de ahí que todo terregal agudice la sensación de pinchedumbre en la que nos movemos.

Ahora que, si no hay remedio y las familias forasteras se animan a pasear por nuestros espacios públicos, ahí tenemos el bosque Venustiano Carranza, el mayor ejemplo de fealdad y sitio donde todo verdor perecerá. Una linda oportunidad para gozar con el horror se abre los lunes en la mañana, cuando el bosque amanece tapizado por la basura que dejan los visitantes de la tarde dominical. No quiero imaginar lo escalofriante que deben ser las madrugadas en el Venustiano, con tantos residuos de comida tirada en todos los rincones del más grande “pulmón” torreonense. ¿Cómo cuántas ratas han de “bañarse” (en el sentido lagunero del verbo bañar) con el bufet de inmundicias que les ofrecemos? Han de estar bien gordas, además de orgullosas por convivir con una sociedad tan solidariamente guarra.
 
Bienvenidos pues a La Laguna: un paraíso para el diablo.
 
 
Extraído de:
(20/03/2008)
22 mars

Boberas actuales.

He visto y escuchado cómo ha tenido éxito '¿Por qué los hombres aman a las cabronas?'...ja, es ridículo que anden ahí las tipillas tomando el disfraz de lo que no son para gustarle a un hombre. Una verdadera cabrona no se anda preocupando de gustarte a éste o aquel (mucho menos comprando esos librejos).
 
Mejor que lean Mafalda.
18 mars

Ahora y siempre

Por muchas razones me gusta Oscar Wilde, la imperecibilidad de sus escritos, tan ciertos y duramente perennes. El tiempo no pasa para la injusticia, sigue presente y es dolorosa para quienes la padecen, pero esa gran mayoría no tiene voz. Sólo algunos humanistas hacen eco del clamor de los inaudibles:

"—El país es libre —dice el rey—y tú no eres esclavo de nadie.

—En la guerra —dijo el tejedor— los fuertes hacen esclavos a los débiles, y en la paz, los ricos hacen esclavos a los pobres. Tenemos que trabajar para vivir, y nos dan salario tan escaso que nos morimos. Trabajamos para ellos todo el día, y ellos amontonan oro en sus cofres, mientras nuestros hijos se marchitan antes de tiempo, y las caras de los que amamos se vuelven duras y malas. Nosotros pisamos las uvas, y otros se beben el vino. Sembramos el trigo, y nuestra mesa está vacía. Estamos en cadenas, aunque nadie las ve; y somos esclavos, aunque los hombres nos llamen libres.

—¿Y ocurre así con todos? —preguntó el rey.

—Así ocurre con todos —contestó el tejedor—, con los jóvenes y con los viejos, con las mujeres y con los hombres, con los niños pequeños y con los viejos que se inclinan al peso de la edad. Los mercaderes nos oprimen y tenemos que hacer su voluntad. El sacerdote cruza junto a nosotros repasando las cuentas del rosario, y nadie se apiada de nosotros. A través de nuestras callejuelas sin sol se arrastra la Pobreza con sus ojos hambrientos, y el Pecado con su cara podrida la sigue de cerca. La Desgracia nos despierta en la mañana y la Vergüenza nos acompaña en la noche. Pero ¿esto qué te importa a ti? Tú no eres de los nuestros. Tienes cara demasiado feliz.

Y le volvió la espalda gruñendo y echó su lanzadera a través de la urdimbre, y el joven rey vio que llevaba hilos de oro."

***

Y un hombre salió de entre la multitud y le habló con amargura, y le dijo:

—Señor, ¿no sabe que del lujo de los ricos se sustenta la vida del pobre? Su vanidad nos nutre y sus vicios nos dan pan. Trabajar para el amo duro es amargo; pero es más amargo aún no tener amo para quien trabajar. ¿Cree usted que los cuervos nos han de alimentar? ¿Y qué remedio propone para estas cosas? ¿Dirá al comprador: "Comprarás tanto", y al vendedor: "Venderás a tal precio"? De seguro que no. Vuelva, pues, a su palacio, y vista la púrpura y el lino. ¿Qué tiene que ver con nosotros, ni con lo que sufrimos?

 

La esperanza está en agonía.

16 mars

Volando alto

 
Me enseñaste a volar,
(en eso eras irreductible).
 
supermario
13 mars

La pieza

 
 

Corazon-cerebro

Mi vida es un rompecabezas, pieza a pieza se va develando la figura descompuesta, cada día se coloca una pieza pequeña pero que sin ella la imagen estaría incompleta...Algunas partecitas son difíciles de acomodar...y las dejo a un lado, para no confundirme.
 
Sigo analizando tu forma, tu color, tu lugar en mi rompecabezas.
10 mars

Besar es Sanar

El eco de un beso apasionado, enamorado, deseoso, sólo por ese beso nos podemos olvidar del mundo, ese infierno en llamas que nos negamos a ver.
 
Un beso es olvidarse de todo para concentrar el universio en unos labios. La frescura del amor que dura lo que la respiración y los pulmones brindan a los amantes. Un beso es contactar los fluidos de otro, y reciclarlos. Un beso no se piensa, se ejecuta con la entrega del otro y viceversa. Besar es sanar: no se resecan los labios, las salivas se alimentan y contaminan, una a la otra.
 

el-beso-detalle.jpg

1 mars

Simi-países.

Me encontré por ahí un libro llamado "Mañas criollas", escrito por Galvarino Guzmán en el año de 1944 y es un simpático viaje en la descripción de las malas costumbres en la cultura chilena, entre aquellos habitantes que surgieron después de la colonización española y ahora son los chilenos actuales. Como menciona Pablo Neruda en sus memorias, Chile y México son tan similares que al estar leyendo el libro "Mañas criollas" no pude pasar por alto las igualdades que compartimos entre ellas la pereza, el nepotismo, la mediocridad, la dejadez, etc. ¿Serán un mal tan arraigado como nuestro color de piel que nos identifica en el mundo?
 
 FALTOS DE TIEMPO
 
El criollo no contesta cartas, falta a reuniones, o llega a última hora; no entrega el trabajo que ofreció y hasta deja deudas vencidad sin cancelar. Todo por falta de tiempo.
 
Y ese criollo que parece y se estima como muy listo, es en realidad de una ingenuidad conmovedora. (...) entre las muchas cosas que cree saber y que enrealidad ignora, está el hecho de que justamente esos hombres importantes que desería imitar, son puntualísimo para cumplir, asistir, pagar y atender cuanto les corresponde; siempre tienen tiempo para todas sus obligaciones, pues saben distribuirlo y no despertician en futilizas las horas que reservan al trabajo, también lo tienen -e intocable- para sus diversiones y para su descanso.
 
(...) la escacez de tiempo no se produce por la abundancia de quehaceres, sino por la mala ordenación de los trabajos.